La aparición de los seguros de vida hasta nuestros días

Los seguros de vida según nuestros antepasados

Desde que el hombre racional existe, siempre ha intentado proteger a su familia ante cualquier peligro o amenaza. Incluso en la antigüedad, la gente vivía en comuna para intentar ayudarse solidariamente, y en caso de muerte del cónyuge varón, la mujer e hijos eran adoptados por otros miembros. Este tipo de pensamiento sería la base que fundamentaría en el futuro el seguro de vida.

En la época romana, los soldados se beneficiaban de una especie de seguro que obtenían tras sus victorias, si bien este tipo de paga extra era retenida por el gobierno, y solo podía ser reclamada una vez dejaran el ejército o al morir en el fragor de la batalla, de forma que sus familias pudieran sobrevivir durante algún tiempo. Así mismo, en Roma existían diversas asociaciones en las que se pagaba una cuota para poder costear los gastos originados por los entierros de sus socios.

Pero los primeros seguros de vida propiamente dichos, aparecen durante las largas travesías que se llevaban a cabo en los viajes en barco a través de los océanos. Y es que en la Edad Media sucedía a menudo que los piratas capturaban a los capitanes de las embarcaciones y a su tripulación, pidiendo un rescate para que sus vidas fueran perdonadas. Sin embargo, cuando no se disponía de un dinero rápido, eran arrojados al mar.

Es por eso por lo que se inició un seguro de rescate, si bien con el tiempo surgió otro tipo diferente de póliza para proteger a los capitanes en caso de muerte generada por otras causas.

En cualquier caso, el primer seguro de vida realizada a un particular fue la ejecutada a nombre del señor Gibbons en 1583. Pese a que la póliza rezaba una oración en la que se pedía por su larga vida, este londinense murió el mismo año en el que firmó el contrato.

En el momento de su fallecimiento había pagado una prima total de unas 30 libras, recibiendo sus herederos un capital de 400.

Se comprende que, en aquellos momentos, fuera un tanto difícil llevar a cabo un cálculo acertado del costo del seguro, así como las condiciones más convenientes. De hecho, estos sería sus puntos flacos durante bastante tiempo.

Y tanto era así que, a principios del siglo XVIII, en Inglaterra fue fundada una sociedad llamada Society for a Perpetual Assurance Office, en la que todos sus miembros pagaban la misma prima. Este tipo de seguro no era demasiado provechoso, pues apenas se podían prevenir los beneficios finales, y porque todos los miembros pagaban la misma suma a pesar de que los riesgos de muerte eran superiores en los de mayor edad.

Fue a finales del mismo siglo cuando ya se empezaron a utilizar estudios acerca de la mortalidad, que permitieron a las aseguradoras de vida inglesas saber con rigurosidad los riesgos de la población dependiendo de cada grupo de edad.

seguros vida

Características de los seguros vida

Un contrato de estas características comprende una serie de riesgos que pueden afectar gravemente a la salud, integridad o existencia del propio asegurado, obteniendo los familiares una indemnización en caso de fallecimiento o una garantía de pago en casos concretos.

Estos seguros los puede realizar cualquier persona a nivel individual, si bien también se puede llevar a cabo de forma colectiva, en cuyo caso se adjuntarán todas aquellas personas que puedan estar afectados por el mismo tipo de riesgo.

En relación a los beneficiarios, todos ellos pueden ser cambiados en varias ocasiones a manos del tomador del seguro, incluso una vez formalizada la póliza.

A colación, hay que hacer un breve inciso, y es que se ha podido comprobar el caso de muertes que han dado lugar a pólizas que no han sido reclamadas por ninguna de las partes por total desconocimiento. Esto hace pensar que la comunicación del tomador a los benefactores es de vital trascendencia.

Por otro lado, el suicidio es de los casos más polémicos que se pueden encontrar, y a este respecto, esta clase de pólizas suelen cubrir este tipo de fallecimientos salvo que se pacte lo contrario.

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Depósitos a plazo, rentabilidad asegurada para su futuro

Un deposito a plazo es una forma excelente con la que podrá asegurar un elevado nivel de rentabilidad para sus ahorros. El funcionamiento de este producto bancario es muy sencillo para los que deseen contratarlo pues consiste, únicamente, en entregar un cantidad de dinero determinada a una institución financiera, la cual se encargará de gestionarla para que genere intereses en un determinado período de tiempo.

Sin duda, una buena solución puede ser confiar en Coopeuch para invertir sus ahorros, pues son una cooperativa que cuenta con más de 520000 socios y que está formada por capital totalmente chileno. Además, cuenta con casi 50 años de experiencia gestionando este tipo de productos financieros, en los que su proceso de crecimiento ha sido exponencial, alcanzando en la actualidad un total de 86 oficinas que se encuentran distribuidas a lo largo de todo el país de Chile.

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Depositos a plazo, seguridad para sus ahorros

Este tipo de producto financiero cuenta con una serie de importantes ventajas que conviene destacar. La primera de ellas y, probablemente, la más importante, que permite a los contratantes conocer desde el primer momento la rentabilidad que puede obtener una vez finalice el plazo acordado o estipulado.

Para ello, existen simuladores de depositos a plazo sumamente sencillos de manejar y que, introduciendo unos datos muy simples, le permitirán simular el deposito a plazo y conocer así, con exactitud, la cantidad de intereses que podría obtener contratando uno de estos productos.

Respecto a los plazos, la ley dispone de una serie de requisitos y normas que se han de cumplir y que conviene conocer. Uno de ellos es el apartado referente a los plazos en que se podrá disponer el abono de los intereses y reajustes. Para los depósitos no reajustables, este período no puede ser inferior a las siete días, al igual que tampoco puede ser inferior a noventa en el caso de aquellos que si lo sean.

Tipos de depósitos e información adicional

Existen tres tipos de depósitos: los de plazo fijo, en el que Coopeuch se compromete a pagar en un día fijado y pactado con el cliente; los de plazo renovable, que permiten prorrogar el depósito por un período de tiempo adicional de la misma duración que el primero si el cliente no procede a retirar el dinero;

los de plazo indefinido, en los que no se acuerda un período determinado o fecha en la que el cliente deba proceder a la retirada del depósito. Para contratar uno de estos tipos de depósito deberá acercarse a cualquiera de las 86 oficinas que esta cooperativa tiene distribuidas a lo largo de todo Chile.

Para abrir un depósito a plazo las únicas condiciones que le exige Coopeuch es que sea mayor de edad, presentar su cédula de identidad y que la cantidad monetaria sea de, al menos, 20000 dólares. Hay que señalar que este tipo de depósitos están exentos de cualquier tipo de comisión.

Además, tendrá asegurado el mayor nivel de rentabilidad según el plazo que defina con la entidad. Debe saber, además, que su dinero estará protegido gracias a que su cartera está constituida por miles préstamos que han sido concedidos a los más de 520000 socios que posee la cooperativa.

Por si fuera poco, se encuentra bajo la supervisión de la Superintendencia de Bancos e Instituciones Financieras que regula la principal entidad financiera del país, el Banco Central de Chile. Y, para mayor garantía aún, 2 firmas independientes de clasificación de riesgo han catalogado a Coopeuch con notas de N1+ y AA-, que equivaldrían a una nota de 8 en una escala de 10.

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