¿En qué circunstancias nos interesa contratar una cuenta de ahorro para la vivienda?

Pongámonos en situación: tenemos como idea comprar o rehabilitar una vivienda. Actualmente estamos viviendo de alquiler, o con nuestros padres en un piso familiar, y deseamos adquirir una vivienda propia en propiedad en la que residir y que podamos llamar nuestra. Aunque tenemos trabajo, tenemos el problema de que el precio de los inmuebles es elevado (no en vano se trata de una de las mayores inversiones que una persona hace a lo largo de su vida, y para muchos es la superior) y necesitaremos varios años de ahorro tan sólo para poder afrontar un crédito hipotecario, o la misma entrada.

Antes que desanimarnos y tirar la toalla, conviene conocer los productos financieros que ofrece el mercado y particularmente fijar los ojos en uno: la cuenta de ahorro para la vivienda.

Este tipo de cuentas constituye una de las herramientas de mayor uso para empezar a deducir de nuestros impuestos por vivienda habitual. Mediante la apertura de una cuenta de ahorro vivienda nos fijamos un plazo para comprar el inmueble, pero nos dará una larga lista de ventajas fiscales muy a tener en cuenta. Pasamos a contemplarlas en detalle.

Abrir Cuenta de Ahorro para la Vivienda Aquí

¿En qué momentos de la vida me interesa abrir una cuenta?

Este producto no es para todos. No puede aplicarse a aquellos que quieran comprar casas para segundas residencias, para dedicarlas al alquiler, y una larga serie de posibilidades, sino para aquellos que quieran adquirir una vivienda primaria para vivir o que tengan que rehabilitarla. Buenos momentos para abrir la cuenta son los siguientes:
Hemos recibido, o esperamos recibir muy pronto, una casa vieja en herencia. Si sabemos que vamos a necesitar una rehabilitación para hacerla habitable, esta cuenta nos puede ayudar.

Si somos jóvenes con un trabajo fijo que vivimos en casa de nuestros padres y queremos independizarnos, la cuenta es un buen paso previo para ir haciéndonos con el capital suficiente como para afrontar la aventura.
En el caso de parejas jóvenes que se conocen desde hace un tiempo y quieren ir a vivir juntos, cuando los ahorros no les permiten la convivencia conjunta en una vivienda propia, una forma de ir cimentando un proyecto de futuro es abrir una cuenta conjunta de este tipo.

Una familia en alquiler desea asentarse en un barrio que conocen, con trabajos que no les implicarán movilidad geográfica en un futuro: desean ahorrar para poder adquirir una vivienda en propiedad.

En este tipo de casos, que constituyen una gran parte de los clientes de este tipo de cuenta, tenemos en suma situaciones de personas que tienen el propósito de ahorrar durante varios años para comprar o rehabilitar una vivienda. Es decir, no van a hacerlo inmediatamente ni tienen la solvencia económica para afrontarlo por sí solos, de momento.

¿Qué ventajas obtendré con este tipo de productos?

Algunos pensarán, llegado a este punto, ¿Por qué no invierto mi dinero en otra cuenta de ahorros que dé rentabilidad, o en una inversión productiva, para de esta manera asegurarme tener más dinero con el que pagar la compra?
Pues bien, la cuenta tiene varias ventajas. Como nuestro capital está guardado en esta cuenta destinada a la compra de vivienda, irá acumulándose y se detraerá del dinero necesario para financiarla, es decir, pedir prestado. Así bajará el monto total, y, muy importante, los intereses del préstamo. Y eso quiere decir menos cuotas y más bajas.
Además se encuentran las ventajas fiscales. Los que se acojan a este tipo de cuentas disfrutarán de desgravaciones fiscales de las que no gozarían si invirtiesen su dinero en otro tipo de productos. En conjunto, se trata de una opción muy atractiva.

Si te interesa seguir informándote sobre este tema te recomiendo este artículo